Convirtiéndome en una nueva persona

La historia de Loren


Un hombre lee las Escrituras.

He sido adicto a la marihuana una buena parte de mi vida. Logré mantenerme sobrio por una temporada y estaba activo en la Iglesia junto con mi familia, pero poco después recaí en mi adicción y además me hice adicto a los medicamentos por prescripción y al sexo. Cuando mi matrimonio se deshizo, sentí que no tenía control de mi vida y que todo iba a empeorar aún más. Comencé a satisfacer mis adicciones diariamente y consumía varias pastillas para el dolor cada día. También empecé a consumir metanfetaminas y posteriormente aprendí a elaborarlas yo mismo. Me volcaba en la heroína cuando no conseguía pastillas. Todo esto hizo que perdiera mi trabajo y mi relación con la familia. Sin mi familia, me sentía perdido y perdí toda perspectiva.

Dentro de mí sentía repugnancia por mi comportamiento; me embargaba la culpa y me deprimía. Las adicciones me tenían completamente a su merced. Mas, de algún modo, sentía que el mundo de las drogas no era para mí. Me angustiaba al ver cómo las personas criaban a sus hijos y los exponían a las drogas. Deseaba ayudar a las personas, pero ni siquiera podía ayudarme a mí mismo.

Un día, finalmente, me sorprendieron elaborando metanfetaminas y me di a la fuga. No tenía donde vivir y estaba solo. Al ver en lo que se había convertido mi vida, llegué al punto que mi alma sintió gran hambre del espíritu de consuelo y paz, que yo había conocido cuando era activo en la Iglesia. Yo ya había leído el Libro de Mormón varias veces, por ello pensé comenzar por ahí para encontrar esa paz. Poco después de abrir nuevamente sus páginas, decidí entregarme a la ley.

Fui condenado a tres años y medio de cárcel. Recuerdo ese tiempo con gratitud por lo que pude aprender. Cuando salí de la prisión era una persona más fuerte. Me había fortalecido física, mental y espiritualmente como nunca antes, y no he vuelto a recaer en las drogas desde entonces. He servido fielmente en muchos llamamientos en la Iglesia. Me volví a casar y recientemente me sellé a nuestra hija.

Cuando se introdujo el Programa para la recuperación de adicciones en nuestra estaca, me llamaron como facilitador, para moderar la parte en las reuniones donde se comparte y contar mi propia historia de recuperación. Actualmente sirvo como líder de grupo de misioneros. He aprendido mucho de las enseñanzas del Evangelio contenidas en los doce pasos y he visto cómo obra milagros en la vida de las personas. Tengo un firme testimonio de las enseñanzas del programa y de la expiación de Jesucristo.